Xbox One: el sistema de los cambios en Microsoft

Xbox One 180

Cada día que pasa tengo más claro que Microsoft se vio forzada a presentar su nueva consola de sobremesa de manera muy anticipada por la presión ejercida por Sony y Playstation 4. No digo esto gratuitamente como ataque a la compañía de Redmond, sino con las preocupaciones de cualquier aficionado usuario de Xbox que planea hacerse también con la próxima generación. ¿En qué me baso para afirmar categóricamente que Xbox One fue mostrada antes de tiempo? En todas las vueltas de tuerca que la compañía le ha venido dando al sistema en los últimos dos meses, y en el giro de 180 grados frente a la información que se manejaba al principio.

Aunque pueda parecer anecdótico, que Microsoft se haya movido a tales extremos para hacer cambios de última hora en una plataforma que debería estar ya cerrada y definida, implica no solo que se apresuraron demasiado a la hora de hacerla pública, sino también una severa remodelación interna que efectivamente se ha hecho pública como una de las mayores reestructuraciones de la compañía en los últimos años, con salidas sonadas y nuevas divisiones principales para cada negocio que maneja la firma.

El anuncio prematuro

Lo más importante para fabricantes de consolas como Sony, Microsoft o Nintendo a la hora de anunciar una nueva máquina es contar con una ventaja estratégica frente a sus competidores, y esto significa que no pueden quedarse atrás. La “pseudo-presentacion” de Playstation 4 el 20 de febrero (21/02 en España) podría haber forzado la mano de Microsoft, que programó la primera aparición pública de su consola para el 21 de mayo. En esta presentación el enfoque principal fue el aspecto multimedia, especialmente el sistema de visionado de televisión a través de IP y mediante receptores externos, que se pueden acoplar a la máquina mediante su entrada HDMI. Los juegos tomaron un papel secundario, con apenas un par de títulos mostrados superficialmente.

Xbox ONE (12)

El E3 sería el momento clave para Xbox One; después de un pequeño fiasco a nivel de imagen Microsoft se aseguró de hacer una presentación lo más espectacular posible, mostrando títulos exclusivos como Dead Rising 3, Forza Motorsport 5 o Ryse, que fueron las estrellas de la conferencia. Con unas especificaciones técnicas más detalladas solo nos quedaba conocer las características del sistema, especialmente de cara al uso y licencia de los juegos y aplicaciones. En este aspecto, sorprendentemente, Microsoft fue muy poco específica ofreciendo una explicación de cómo funcionarían sus nuevos y revolucionarios sistemas de gestión de derechos (DRM) y cómo se podrían compartir contenidos con otros usuarios, como si la compañía no hubiese tenido tiempo de cerrar el ecosistema antes de la presentación, dando la razón a los muchos rumores que en meses anteriores sugerían que el fabricante llevaba un retraso considerable en la finalización de la nueva consola.

La falta de información, o el carácter incompleto de la misma, eran un síntoma de que junio no debería haber sido la fecha en la que Microsoft diese a conocer en profundidad Xbox One. Con vagas descripciones de la gestión DRM como “habrá que acudir a un distribuidor para poder revocar la licencia de los juegos” sin entrar en explicaciones sobre el programa, la confianza de los usuarios en la firma norteamericana se precipitó, creando una gran inseguridad de cara a esta nueva generación, en la que Sony tomó la delantera en febrero. Las preguntas comenzaban a surgir, y las respuestas nunca llegaban, o si lo hacían era de manera casual y oficiosa, especialmente en lo referente al mencionado DRM, que en su forma original negaba la posibilidad al usuario de hacer con sus juegos lo que en esta generación se daba por sentado.

Xbox ONE (10)

No obstante lo “negativo” de la gestión de derechos de Xbox One fue fruto más de las malísimas explicaciones ofrecidas por Microsoft que de una auténtica tara en el sistema. Los portavoces de la firma no supieron dar a entender que este DRM no “oprimía” al usuario, sino que le daba mayor libertad sobre su consola y le permitía compartir sus juegos de una manera fácil con amigos y familiares, sin tener que transportar los medios físicos, y confiando en la distribución digital. El programa de revocación de licencias, debido a la desinformación, fue malentendido por una limitación de los derechos del comprador sobre su propiedad, cuando en realidad permitía sin ningún límite vender o regalar los juegos, eso sí, paso previo por un distribuidor autorizado que en teoría estaba en su pleno derecho a negarnos el servicio, tal y como estaba estipulado en la primera revisión de los términos del programa, que nunca debieron ser publicados en tal forma, al menos hasta haber pulido los flecos que por falta de tiempo todavía pendían.

Un giro de 180º para una consola “con dos vueltas” (720)

El juego de palabras está agarrado por pinzas, pero sirve para ilustrar la catarata de cambios que todo lo relacionado con Xbox One ha venido experimentando en los últimos dos meses. Después de sufrir la ira de la masa, que no hacía nada por ocultar la frustración por el DRM de la consola, Microsoft decidió que era hora de terminar con lo que parecía el primer paso hacia el futuro del gaming en consola, que los usuarios de los sistemas de sobremesa parecen no aceptar todavía (especialmente con descripciones tan malas como la proporcionada por la compañía de Redmond) Si bien se levantaron las restricciones sobre los juegos físicos para regocijo de los tradicionalistas, las ventajas del sistema como compartir los títulos con terceros o poder jugar sin insertar el disco en la consola desaparecieron de igual manera. Una victoria para la libertad, y una derrota para la innovación, que todos parecemos desear y pedir con ansia pero que rechazamos cuando nos la ponen delante.

Y este parece haber sido el error más crítico de Microsoft con su nueva consola; en lugar de ajustar el sistema y ofrecer algo con lo que todo el mundo pueda estar de acuerdo — en mayor o menor medida — han decidido cortar por lo sano y descartar todo el trabajo realizado hasta ahora para ofrecernos la misma experiencia que con Xbox 360. Después de abrir el grifo los cambios se han ido sucediendo poco a poco, porque según Microsoft, “han escuchado el feedback de los usuarios”.

Cuando se anunció la consola, Microsoft dijo que los estudios y programadores independientes deberían acudir a una editora certificada para poder publicar sus juegos en Xbox One, siguiendo la dinámica iniciada con Xbox 360 y sus XBLA Indie Games, enterrados en lo más profundo del dashboard sin ninguna visibilidad. El equipo encargado de la división Xbox dio marcha atrás hace dos semanas, asegurando que permitirá la autopublicación de juegos indie en Xbox One, ofreciendo además herramientas de desarrollo en la propia consola doméstica para ayudar a los desarrolladores independientes a mejorar el ritmo de trabajo, pudiendo probar instantáneamente el código escrito en su sistema personal.

Xbox One side

Major Nelson hizo hace escasos días un interesante Unboxing, el primero, de Xbox One, y de paso sorprendió a todo el mundo al anunciar que las dos versiones disponibles de la consola (Edición Day One y versión normal) incluirán por defecto un headset con cable para poder comunicarse a través de Xbox Live, dando otro giro de 180º al discurso original, en el que aseguraban que Kinect se encargaría de todas las comunicaciones, y que por ese motivo no se incluiría un auricular con micrófono, cuyo precio por separado es de 22,99€ (25 dólares). Queremos que la gente esté 100% cómoda

Este cambio viene en sintonía con el último que Microsoft ha anunciado: Xbox One no requerirá obligatoriamente Kinect. A pesar de que todavía se vende junto a la consola sin posibilidad de adquirir esta por separado a un precio reducido, el nuevo sistema de Microsoft no necesitará estar enganchado al periférico para funcionar normalmente, algo que en mi humilde opinión es un error tal y como está concebida Xbox One. El cambio responde a esa inquietud de una parte de consumidores por la privacidad; Albert Penello, uno de los ejecutivos detrás de Xbox, declaraba que quieren que la gente se sienta cómoda al 100%, y por eso permiten que el sensor pueda ser desconectado. Por supuesto el periférico tendrá que estar conectado si jugamos a cualquier título específicamente diseñado para él, como el nuevo Kinect Sports, o aplicaciones como Skype.

Xbox One Kinect Front

La mayoría de los cambios son bien recibidos y son una muestra de que Microsoft intenta escuchar a sus usuarios (o que están haciendo un control de daños muy hardcore) pero sin duda también son la clara imagen de que no se han hecho las cosas bien, desde muchos puntos de vista. Para ayudar con estos giros argumentales el fabricante los ha estado complementando con nueva información sobre Xbox One, centrándose en aspectos positivos como el diseño de la administración térmica, las mejoras en los mandos de control, más avanzados que los de la generación anterior (pero todavía dependientes de pilas convencionales en lugar de una batería de litio) y el servicio Xbox Live, menos restrictivo ahora, y que nos permitirá conectarnos en instancias múltiples (desde el PC, nuestra consola o la de otra persona) sin desconectarnos aleatoriamente. Espero que Microsoft no haya abierto una auténtica “caja de pandora”, y que todo este movimiento “post-presentación” sea realmente para el beneficio de la plataforma y de los consumidores.

Acerca de Luis Coves

Designer.Gamer. Geek. Lazy. Home chef. Xboxliver. Dirijo Hercios.es y cuando me acuerdo escribo sobre tecnología y Gaming.